La guerra de precios en China se cobra 50 concesionarios de BMW, las bajas ventas les obliga a echar el cierre

China se ha convertido en el mayor mercado automovilístico del mundo y también el más competitivo. La guerra de precios se está cobrando muchas víctimas, la mayoría de marcas europeas.

El cierre de algunos puntos de venta ha sido tan precipitados que todavía quedan coches por retirar.
El cierre de algunos puntos de venta ha sido tan precipitados que todavía quedan coches por retirar.
25/03/2026 07:00
Actualizado a 25/03/2026 07:00

El mercado automovilístico más grande del mundo está enviando señales de alerta que los gigantes europeos no pueden ignorar. Todas las marcas están notando los efectos secundarios de una guerra comercial que amenaza a la industria. Los fabricantes europeos son los que más se están viendo perjudicados. El ejemplo más visible es BMW. La marca ha tomado la drástica decisión de rescindir el contrato de uno de sus concesionarios más emblemáticos en la provincia de Guangdong. 

Esta medida, que ha dejado a cientos de clientes en la incertidumbre, no es un hecho aislado, sino el síntoma de una enfermedad más profunda que afecta a las marcas de lujo tradicionales frente al empuje imparable de los fabricantes locales de vehículos eléctricos. La preocupación ataca a todas las marcas, incluso a la poderosa BYD. En los dos primeros meses del año las matriculaciones han caído significativamente. De hecho, en el pasado mes de febrero, los de Shenzhen vendieron, por primera vez en su historia, más coches fuera que dentro de China. 

Concesionario BMW
Cada vez son menos los conductores que acuden a un punto de BMW en China.

Una guerra de precios que devora a los veteranos

El origen de este colapso financiero reside en la agresiva guerra de precios iniciada por marcas locales como BYD y Xiaomi. Para intentar mantener su cuota de mercado, marcas como BMW, Mercedes-Benz y Audi se han visto obligadas a ofrecer descuentos masivos que, en algunos casos, alcanzan los 37.000 euros por un majestuoso Serie 7. Sin embargo, esta estrategia no ha causado el efecto esperado. Las ventas siguen degradándose mientras que los puntos de venta empiezan a mostrar pérdidas. La situación preocupa a nivel nacional. 

BMW, Audi, Mercedes y hasta Volkswagen dependen de China. El mayor mercado automovilístico representa, en los casos más extremos, el 30% de las ventas totales de una marca a nivel global durante un año. Recopilando datos oficiales de China, en 2025, BMW vendió aproximadamente 625.500 unidades entre BMW y MINI, lo que representa una reducción del 12,5% en solo 12 meses. Las matriculaciones han retrocedido al nivel de 2018, antes de la explosión de China como fabricante de coches. La lealtad del cliente local ha virado rápidamente. La delicada situación podría llegar a Europa, tal y como afirma un prestigioso economista alemán.

Concesionario Cerrado BMW China
Algunos concesionarios están cerrando sus puertas de la noche a la mañana.

El desafío de la red comercial de BMW (y de otras marcas)

BMW China ha declarado que su prioridad actual es proteger los intereses de los clientes afectados, pero el daño reputacional ya está hecho. Los directivos de BMW afirmaron que están optimizando su red de ventas. Sin embargo, se trata de un problema más complejo. El cierre del concesionario de Guangdong no es un caso aislado. Solo en 2025 BMW disminuyó en un 8,2% el número de concesionarios en China. Más de 50 instalaciones clausuradas, algunas de ellas de forma tan precipitada que todavía quedan vehículos por retirar. 

Algunas marcas europeas se encuentran en una situación igual o peor. Los cierres son un recordatorio de que nadie es demasiado grande para caer en la nueva era de la movilidad. Mientras los fabricantes chinos optimizan sus costes y lanzan modelos eléctricos cada pocos meses, las marcas tradicionales luchan por adaptar sus pesadas estructuras. La transición está siendo dolorosa. BMW ha intentado recuperar terreno con su gama i y con el lanzamiento del nuevo y espectacular BMW iX3. pero la percepción del consumidor ha cambiado. 

Para muchos conductores jóvenes en China, un coche alemán ya no es el símbolo de estatus definitivo. Las marcas locales, con precios mucho más competitivos han conseguido usurpar el puesto de marcas como BMW, Audi y Mercedes. El lujo ya no es una tapicería, un acabado o un diseño, ahora lo es un vehículo inteligente capaz de actualizarse por el aire y ofrecer una experiencia digital inmersiva. El reloj corre en contra de los fabricantes tradicionales, y la red de concesionarios es la primera línea de fuego en esta batalla por la supervivencia.

Fuente: MyDrivers