El nuevo Wey Lanshan, el SUV con el que la marca premium de Great Wall Motor (GWM) quiere subir un escalón en China, se parece mucho al Haval H10 que el grupo empezó a vender en agosto. Ambos comparten plataforma, carrocería cuadrada y buena parte de su tecnología, aunque el Wey suma más motor, más batería, un chasis más sofisticado y una buena ración de cromados.
La receta recuerda a la de Toyota, que vende el mismo todoterreno como Land Cruiser y, con más lujo, como Lexus GX. GWM juega sobre seguro, ya que el H10 sumó 19.281 entregas en China entre agosto y septiembre. Para el Lanshan es además un cambio radical: la primera generación era un SUV familiar de líneas redondeadas, que en algunos mercados de exportación se vende como Wey 07. El nuevo llegará a los concesionarios chinos antes de final de año.
Un todoterreno cuadrado con más cromo

Por fuera mantiene el capó alto, el techo plano y el portón trasero con la rueda de repuesto colgada del H10, pero estrena una gran parrilla vertical cromada, faros redondos dentro de un marco cuadrado y llantas de 21 pulgadas. Sus medidas lo colocan en el segmento E, el de los SUV más grandes. La versión de cinco plazas mide 5.140 milímetros de largo, 2.050 de ancho y 1.960 de alto, mientras que la de seis plazas se estira hasta los 5.300 milímetros con la misma distancia entre ejes, de 3.010 milímetros. En esta última, la segunda fila cambia el banco por dos butacas con pasillo central.
Más motor y más batería que el Haval H10

Mientras que el H10 se conforma con un motor 1.5 turbo, el Lanshan monta un 2.0 turbo de gasolina pensado para sistemas híbridos enchufables, que rinde 247 caballos. Va unido a una caja DHT de cuatro marchas y a dos motores eléctricos, uno por eje, de 150 y 299 caballos. GWM llama Hi4 a este sistema de tracción total y, sobre el papel, el rendimiento conjunto alcanza los 696 caballos, casi 100 más que el H10.
La arquitectura eléctrica es de 800 voltios y admite carga 6C. Según los datos registrados ante el Ministerio de Industria chino, habrá dos baterías: la de 53,6 kWh homologa 220 kilómetros eléctricos según el ciclo CLTC y la de 64,7 kWh llega a los 270 kilómetros. Es mucho más que los 42,8 kWh del H10, aunque para lograrlo han aumentado significativamente el tamaño de la batería y, por lo tanto, el peso final del vehículo.
Un chasis para la ciudad y para el campo

El salto de categoría se nota sobre todo en el chasis, con suspensión neumática de doble cámara, amortiguadores de dureza variable continua y ruedas traseras directrices que giran hasta 20 grados. Gracias a ellas, el radio de giro se queda en 5,3 metros y baja a 5,15 metros en el modo más ágil, lo justo para cambiar de sentido en una calle de dos carriles. Para salir del asfalto cuenta con bloqueo del diferencial trasero y siete modos de conducción, entre ellos nieve, barro y arena. Eso sí, tiene carrocería monocasco y no chasis de largueros y travesaños, así que su terreno natural son las pistas y no las trialeras más duras.
Precio y llegada a España
GWM no ha dado precios, pero apunta a la franja de los 300.000 yuanes, unos 39.000 euros, la misma que la del Lanshan actual, que cuesta de 38.970 a 42.480 euros. Eso lo situaría unos 13.000 euros por encima de un Haval H10, que parte de 26.230 euros. En nuestro país, GWM empezó a vender coches este verano, primero con el GWM Ora 5, y dentro de poco con el Haval H7. La marca Wey desembarcará en 2027 con el Wey G9, un monovolumen híbrido enchufable de siete plazas y 458 caballos. Por el momento no sabemos si el Haval H10 o su versión de lujo formarán parte del catálogo nacional.