Marruecos ha dado un paso decisivo para consolidarse como una potencia industrial del automóvil en el Mediterráneo. Con financiación europea, una estrategia estatal agresiva y la puesta en marcha de la mayor fábrica de neumáticos de África, el país magrebí se perfila ya como una amenaza directa para el tejido automovilístico español, tanto en la fabricación de vehículos como en el ecosistema de componentes.
El plan marroquí combina infraestructuras logísticas de primer nivel, costes laborales muy inferiores a los europeos y un marco regulatorio mucho más laxo. El objetivo es claro: atraer inversión extranjera y desplazar progresivamente producción desde Europa hacia el norte de África.
Puertos estratégicos y dinero europeo para fabricar más coches que nunca

Los puertos de Tánger Med y Nador West Med son el eje de esta transformación. El primero, operativo desde hace años, se ha convertido en el mayor puerto de África y en una puerta directa al mercado europeo, con conexiones que permiten enviar vehículos y componentes a España o Francia en menos de 24 horas.
El segundo, Nador West Med, todavía en construcción y con más de 300 millones de euros procedentes de fondos europeos, aspira a complementar esa capacidad logística. En conjunto, estas infraestructuras sostienen un proyecto industrial que supera los 750 millones de euros y que permitirá a Marruecos aumentar su producción de vehículos hasta superar el millón de unidades anuales en 2027.
Fabricantes como Renault y Stellantis ya producen en el país desde hace años, y algunas plantas han alcanzado un nivel de integración comparable al europeo, incluyendo la fabricación de motores y vehículos eléctricos. En el sector se da por hecho que modelos hoy ensamblados en España podrían trasladarse a Marruecos en el medio plazo.
Salarios bajos, energía barata y normativa laxa

La competitividad marroquí se apoya en una combinación difícil de igualar para Europa. Un operario industrial cobra entre 500 y 600 euros al mes, tres veces menos que los más de 1.500 euros de salario medio en España. A ello se suma el acceso a energía renovable a precios iguales o inferiores a los europeos, terrenos industriales prácticamente gratuitos y una elevada permisividad medioambiental. Este entorno ha sido definido por directivos del sector como “imposible de replicar” dentro del marco normativo de la Unión Europea.
La mayor fábrica de neumáticos de África amenaza al sector español
La última pieza del plan es la entrada en el mercado de componentes. Marruecos pondrá en marcha antes de que termine el año una planta de neumáticos con capacidad para producir 19 millones de unidades anuales, casi dos tercios de toda la producción española.
El proyecto, denominado Golden Tire Morocco, está impulsado por el grupo chino Shandong Yongsheng Rubber y se ubicará en Driouch, a solo 50 kilómetros del puerto de Nador West Med. El complejo ocupará 53 hectáreas y generará cerca de 1.750 empleos directos.
España es actualmente el segundo productor europeo de neumáticos y uno de los grandes polos de componentes del continente. La irrupción de Marruecos en este segmento amenaza con debilitar un sector clave que da soporte a la fabricación de vehículos en territorio español.
Con el respaldo financiero de Europa y una estrategia nacional bien definida, Marruecos está redibujando el mapa industrial del automóvil. Para España, el desafío ya no está solo en Asia o en sus socios comunitarios, sino a escasos kilómetros al sur del Estrecho.