La presión de la industria del automóvil y de varios países ha hecho que la UE levante la prohibición de vender coches de combustión a partir de 2035. Más allá de razones de índole económica o de destrucción de empleo, se trata de una decisión errónea científicamente. Y un físico alemán lo ha explicado en unas declaraciones en su país, indicando que el coche eléctrico es 600 % más eficiente que uno con motor térmico.
Hablamos del científico y divulgador alemán Johannes Kückens , que ha cargado, en unas declaraciones en el medio alemán DerStandard contra el coche de combustión, y más concretamente contra aquellos que usarán los denominados “motores de combustión eficientes” -que consumen combustibles sintéticos o e-fuels-: unos vehículos que finalmente la UE ha decidido que se puedan seguir vendiendo como nuevos a partir de 2025.

Las limitaciones del motor de combustión frente al coche eléctrico
Para demostrar el hecho de que un coche eléctrico es hasta 600 % más eficiente que otro con motor de combustión, este físico alemán recurre a la ciencia pura y dura. Y explica que este último se rige, siempre e inamoviblemente, por el segundo principio de la termodinámica; que indica que la conversión de calor en movimiento nunca puede ser total y que siempre se perderá una parte sustancial de esta energía como calor residual.
Así, Kückens señala que, en uso real, un motor de combustión instalado en un coche actual -diésel o gasolina, no importa demasiado- logrará en el mejor de los casos una eficiencia útil de sólo un 25 %. El resto de la energía que genere ese motor de combustión se perderá en forma de calor y nunca impulsará al vehículo.
Es más, este físico no duda en afirma que el motor de combustión, pese a su perfeccionamiento durante el último siglo, “nunca alcanzará” una eficiencia de en torno al 90 o incluso al 80 % por razones puramente científicas: “Hoy estamos en torno al 45 % de eficiencia y ya chocamos con límites físicos”, razona.
El coche eléctrico, mucho más eficiente que cualquiera de combustión
Ahora bien, Kückens señala, sin paños calientes, “ya existen motores con más del 90 % de eficiencia. Y con los motores de los coches eléctricos”. Por ello, y para él, la última tendencia de los fabricantes de coches de combustión para reducir sus emisiones; recurrir a los combustibles sintéticos neutros en carbono -esto es, aquellos fabricados a partir de CO2 capturado de la atmósfera- tampoco es alternativa realista en cuanto a eficiencia.

De nuevo, es una cuestión puramente científica, que este físico alemán no duda en explicar: “lamentablemente, estos combustibles contienen, debido a lo complejo de su fabricación, solo la mitad de la energía de la electricidad renovable que se invirtió al principio [al producirlos]”.
Pero su crítica no para aquí, dado que añade que, lo peor es que, además, estos combustibles se queman en un motor de combustión que, como ya se ha explicado, resulta mucho menos eficiente que el de un coche eléctrico.
Kückens concluye que, en estos casos, “al final, apenas un poco más del 10% de la energía utilizada llega a la carretera”. Y deja una sentencia demoledora para los coches con motor térmico: “con la misma cantidad de electricidad, un coche eléctrico recorre seis veces más distancia que un motor de combustión alimentado con e-fuels”.

Esta circunstancia proviene de que, tal y como explica este experto, un coche eléctrico aprovecha mucho mejor cada kilovatio de energía. No en vano, indica que durante su conducción en carretera y en uso real, la eficiencia de un coche eléctrico para aprovechar la energía ronda el 70%. Y eso ya teniendo en cuenta cualquier las inevitables pérdidas de energía que tienen lugar durante la recarga de su batería y las que ocurren en un vehículo eléctrico durante la conversión y la transmisión de energía.
Por todo lo anterior, este físico alemán no duda a la hora de apostar por el coche eléctrico. Y no sólo por razones puramente científicas, ya que en sus declaraciones también señala otros dos importantes factores a su favor.
El primero es la mayor simplicidad del motor eléctrico frente a un propulsor térmico, lo que “reduce el mantenimiento”. Y el segundo, que los materiales críticos de las baterías de un coche eléctrico -su elemento más costoso, puede alcanzar incluso el 40% del coste total de un EV- se pueden reciclar y volver a usar para fabricar otra nueva.

