El mercado automovilístico de Noruega acaba de enviar un mensaje contundente al resto del mundo. Durante el pasado mes de enero de 2026, la tecnología diésel ha quedado reducida a una anécdota estadística, alcanzando un nuevo mínimo histórico que marca el fin de una era. A pesar de que el país ha comenzado a retirar progresivamente algunos de los incentivos más agresivos para la movilidad eléctrica, la inercia del mercado parece no tener vuelta atrás.
Lo que resulta realmente llamativo no es solo el dominio del coche eléctrico, sino la práctica desaparición de las alternativas de combustión tradicional en las listas de ventas. Noruega ha pasado de ser un laboratorio de pruebas para la electrificación a convertirse en el primer país donde comprar un coche diésel es ya una decisión residual para la inmensa mayoría de la población.

Una caída sin precedentes en las matriculaciones
Las cifras oficiales del Consejo Noruego de Información sobre el Tráfico por Carretera (OFV) correspondientes a enero de 2026 son reveladoras. En un país que solía ser un bastión para el motor diésel debido a sus condiciones climáticas y geográficas, solo se registraron 98 matriculaciones de turismos diésel en todo el mes.
Este dato se enmarca en un contexto de mercado inusualmente bajo, con un total de 2.218 turismos nuevos matriculados, lo que supone un descenso del 76,7% en comparación con enero del año anterior. Esta bajada generalizada responde a la entrada en vigor de nuevas normativas fiscales sobre el IVA al finalizar el año, lo que provocó un adelantamiento masivo de compras en diciembre. Aun así, la cuota de mercado del diésel ha quedado reducida a la mínima expresión.

El dominio eléctrico se mantiene pese al fin de los incentivos
Muchos analistas vaticinaban que la reducción de las ventajas fiscales para los coches eléctricos frenaría en seco su adopción. Sin embargo, los datos de enero muestran que los vehículos eléctricos representaron el 94% de todas las nuevas matriculaciones de turismos en Noruega. Revisando el acumulado de 2025, la cuota de mercado del coche eléctrico fue del 95,9%.
A pesar de los cambios en la política de impuestos, que ahora empiezan a gravar a los eléctricos de forma más similar a los coches convencionales, el consumidor noruego sigue apostando por la limpieza y la eficiencia. El mercado se divide de la siguiente manera. Durante el mes de enero se vendieron 2.084 coches eléctricos por los 98 con motor diésel. El resto de motorizaciones (gasolina e híbridos) ofrecen cifras igualmente marginales.
Con apenas 98 unidades vendidas en un mes, el futuro del diésel en Noruega parece estar ligado exclusivamente a sectores muy específicos o vehículos de emergencia, como apuntaban informes recientes. La transición está tan avanzada que incluso con menos ayudas públicas, el vehículo eléctrico sigue siendo la opción lógica, económica y preferida. Un caso particularmente único teniendo en cuenta las nada favorables condiciones meteorológicas en las que viven sus habitantes durante una gran parte del año.