El sueño sueco de las baterías entra en coma: Volvo pone Novo Energy en hibernación y despide a toda la plantilla

Tras la quiebra de Northvolt, la marca se queda sola, pausa las operaciones de su filial de celdas y deja en el aire una inversión millonaria. Volvo busca socios para la fabricación.

La empresa de baterías de Volvo ha paralizado toda actividad.
La empresa de baterías de Volvo ha paralizado toda actividad.
19/01/2026 11:30
Actualizado a 19/01/2026 11:30

Hace apenas un año, te contábamos cómo Volvo Cars asumía el control total de Novo Energy para salvar el proyecto tras el colapso financiero de Northvolt. Pues bien, la aventura en solitario ha durado poco: Volvo acaba de anunciar que pone la compañía en "hibernación" y despide a los 75 empleados que quedaban. Cabe recordar que Volvo forma parte del Grupo Geely, el segundo mayor fabricante de China.

Europa ha buscado por todos los medios eliminar, o al menos reducir, la dependencia con respecto a las baterías chinas. Muchos fabricantes tienen interesantes proyectos en marcha, como las factorías de Volkswagen. Sin embargo, la realidad es que China sigue acaparando todo el protagonismo en lo que a producción de celdas y módulos se refiere. Dicha ventaja no parece que vaya a desaparecer a medio o corto plazo. Menos si cabe con noticias como las que ahora nos llegan desde Volvo.

Fábrica Volvo Novo
La fábrica de Novo se queda sin actividad. Al menos por el momento.

Sin socio tecnológico no hay gigafactoría

El plan era ambicioso: una planta en Gotemburgo operada por 3.000 trabajadores capaz de producir 50 GWh anuales, suficiente para medio millón de coches. Pero tras un año de búsqueda intensiva, Volvo ha admitido que no ha encontrado un socio tecnológico externo capaz de operar la planta con garantías.

"Hasta que no tengamos un nuevo socio, Novo Energy no puede continuar con sus operaciones según lo previsto", han declarado desde la marca. Es un mensaje directo y preocupante. Volvo tiene las paredes y el suelo de la fábrica, pero no tiene el "cerebro" técnico para fabricar las celdas. Esta parálisis no debería afectar directamente a los planes de producción del esperado Volvo EX60, el SUV eléctrico con 810 kilómetros de autonomía que estrenará la nueva arquitectura SPA3 dentro de unos días.

Hakan Samuelsson
Hakan Samuelsson, CEO de Volvo, está decidido con la estrategia de electrificación de la compañía.

Un aviso para navegantes en Europa

La caída de Novo Energy es el último síntoma de una enfermedad que afecta a todo el continente. Mientras marcas como BYD o Geely (matriz de la propia Volvo) producen baterías como churros en China, Europa sigue tropezando en su intento de crear una cadena de valor propia. Mientras, los pocos restos europeos que quedaban de la maltrecha Northvolt han sido mal vendidos por mucho menos de lo que costó levantarlos a una gran empresa americana.

A pesar de este frenazo, Volvo insiste en que su ambición a largo plazo no cambia. El edificio de la fábrica en Torslanda sigue allí y podría ser "multifuncional". Pero seamos realistas: si Volvo no encuentra un socio europeo o americano pronto, lo más probable es que acabe recurriendo al comodín de Geely. El gigante chino tiene la tecnología y los recursos. No sería descabellado ver a una empresa china entrando en el accionariado de Novo Energy para desbloquear la situación.