Dejarán de ser simples aparcamientos: Barcelona quiere cubrirlos con miles de placas solares

Dejarán de ser simples aparcamientos: Barcelona quiere cubrirlos con miles de placas solares
Dejarán de ser simples aparcamientos: Barcelona quiere cubrirlos con miles de placas solares
30/07/2026 15:05
Actualizado a 30/07/2026 15:05
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Barcelona metropolitana ha entendido algo que durante años parecía incómodo de admitir.

Si el objetivo es recortar la dependencia de los combustibles fósiles antes de 2035, ya no basta con poner placas en tejados públicos y esperar resultados modestos. El siguiente paso pasa por ocupar aparcamientos, solares vacíos y, si la tramitación lo permite, también por levantar tres aerogeneradores.

Ese giro quedará recogido después del verano en el Pla Clima del Área Metropolitana de Barcelona, que aprobará la construcción de esos tres molinos y grandes cubiertas fotovoltaicas en aparcamientos. La lógica energética resulta bastante directa. Una gran superficie de sombra para coches puede convertirse al mismo tiempo en generación eléctrica de proximidad, justo donde vive y consume la población.

"Lo primero que hacemos siempre es analizar el potencial" - Frederic Ximeno, director del Área de Acción Climática y Transición Energética del Área Metropolitana de Barcelona

Ahí está una de las claves del movimiento metropolitano. Durante mucho tiempo, la conversación sobre renovables urbanas giró alrededor de cubiertas de edificios, pero la escala manda cuando lo que importa es cuánta electricidad limpia puede desplazar consumo fósil dentro de una gran área urbana.

Frederic Ximeno, director del Área de Acción Climática y Transición Energética del Área Metropolitana de Barcelona, ha explicado que empezaron con los tejados y que pronto vieron en instalaciones como los aparcamientos una oportunidad mucho mayor para disponer de más energía. La referencia práctica está en la pérgola fotovoltaica de Sant Boi de Llobregat, un ejemplo de cómo una infraestructura cotidiana puede asumir una segunda función energética.

Las cubiertas de aparcamientos llevarán la potencia fotovoltaica hasta 18 MWp en 2027

Los números ya permiten medir ese cambio de escala. La potencia fotovoltaica instalada pasará de casi 12 megavatios pico en 2026 a 18 MWp en 2027. No es un detalle menor, porque ese salto llega antes incluso de que entren en juego los aerogeneradores y otras fuentes previstas para 2030.

Cuando una administración local gana 6 MWp de potencia fotovoltaica en apenas un año, la discusión deja de ser estética y pasa a ser material. Son más kilovatios hora de origen renovable cerca de los centros de consumo y menos exposición a la volatilidad de la energía fósil que todavía pesa sobre hogares, empresas y transporte.

Ximeno ha defendido además que una solución no reemplaza a la otra. El AMB seguirá trabajando en edificios, pero admite que las grandes cubiertas permiten producir mucha más energía. Esa frase resume bien una contradicción habitual en la transición energética urbana. Todo el mundo quiere renovables, aunque no siempre acepta que para generar más hace falta pensar en superficies grandes y en instalaciones técnicamente complejas.

Ahora bien, la mentalidad cambia. Ximeno sostiene que hace unos años hablar de estas cubiertas sonaba casi a ciencia ficción y que hoy despiertan cada vez más interés pese a su complejidad técnica. También estudia cubrir con placas solares instalaciones deportivas como pistas de pádel, otra pista de por dónde puede crecer la producción distribuida cuando el suelo urbano escasea.

En 2030 entrarán más fuentes y el mapa energético será menos dependiente del gasóleo y el gas

El salto importante no termina en la fotovoltaica. En 2030 se añadirán 6 MWp de los aerogeneradores, 23 MWp de biogás y 26 MWp de la incineradora Tersa. Dicho de otra forma, el esquema metropolitano busca diversificar tecnología y origen para no fiarlo todo al sol.

Esa combinación tiene interés por dos motivos. Primero, porque reparte la generación entre distintas horas y recursos. Segundo, porque aprovecha infraestructuras que ya forman parte de la gestión de residuos, como los Ecoparcs, el depósito controlado del Garraf y la incineradora Tersa, de manera que la energía limpia no depende solo del nuevo suelo disponible.

Además, el AMB impulsará la instalación de baterías para hibridar los Ecoparcs y hará un ensayo con baterías anexas a tres bloques de pisos con cubiertas fotovoltaicas. En la práctica, almacenar energía acerca un poco más la producción al momento real de consumo, algo especialmente valioso cuando la red necesita flexibilidad y cuando cada kWh autoconsumido evita comprar electricidad más cara en horas tensas.

También las baterías entran en juego cuando producir más ya no basta

La batería, en este caso, no aparece como un accesorio futurista, sino como una pieza de sentido común. Si una cubierta solar produce mucho al mediodía y una comunidad de vecinos concentra parte de su demanda a otras horas, guardar una fracción de esa energía puede mejorar el aprovechamiento local. Para quien paga la factura, esa diferencia entre verter o consumir después no es teórica.

Junto a esa estrategia, el Área Metropolitana de Barcelona ha firmado un convenio con L'Energètica, la compañía eléctrica pública de la Generalitat, para instalar renovables en solares vacíos. Es otra derivada interesante de la transición energética municipal. Espacios que hoy no aportan valor energético pueden convertirse en generación cercana sin esperar a grandes proyectos alejados del consumo urbano.

Queda una pieza especialmente sensible, la eólica. La ubicación final de los tres aerogeneradores todavía no está confirmada, aunque el AMB estudió Begues y Corbera de Llobregat y espera la autorización para instalar torres de medición. Ximeno ha definido su objetivo como aumentar la producción eléctrica de proximidad, una expresión que conecta con una pregunta muy concreta para cualquier ciudadano. ¿Cuánta de la electricidad que consumimos puede generarse relativamente cerca de casa?

Mientras tanto, un cambio normativo reciente ya incorpora la transición energética como competencia municipal. Ningún ayuntamiento podrá quedar al margen de esa obligación energética, porque la generación renovable deja de ser un asunto voluntarista para convertirse en una tarea de gestión pública cotidiana.

La tensión de fondo está ahí y no desaparece. Barcelona metropolitana quiere más electricidad limpia cerca del consumo, pero todavía espera autorización para medir el viento y decidir dónde colocar los aerogeneradores, al mismo tiempo que eleva su solar de casi 12 megavatios pico en 2026 a 18 MWp en 2027.

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