Una granja de Tauste (Zaragoza) produce el 53% de su electricidad con 16 paneles solares sobre su balsa de purines

Una granja de Tauste (Zaragoza) produce el 53% de su electricidad con 16 paneles solares sobre su balsa de purines
Una granja de Tauste (Zaragoza) produce el 53% de su electricidad con 16 paneles solares sobre su balsa de purines
04/08/2026 07:40
Actualizado a 04/08/2026 07:40
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Hay decisiones energéticas que resuelven dos problemas a la vez. Eso es lo que intenta una granja de cebo de Tauste, en Zaragoza, al cubrir parte de su balsa de purines con una plataforma fotovoltaica flotante que genera electricidad y, al mismo tiempo, apunta a recortar una de las emisiones más difíciles de gestionar en la ganadería, el amoníaco.

La imagen llama la atención por lo que tiene de contraste. Donde antes solo había una lámina asociada a residuos ganaderos, ahora flotan paneles solares sobre piezas cúbicas de plástico y una estructura de aluminio pensada para aguantar un entorno amoniacal y adaptarse a las variaciones del nivel de llenado.

Fotopur ha desarrollado este prototipo en una explotación aislada de la red eléctrica que hasta ahora dependía de un generador diésel. Ahí está la clave del proyecto, porque cada kilovatio hora solar que salga de esa balsa no solo reduce consumo fósil, también rebaja la vulnerabilidad de una granja que estaba atada al combustible para cubrir su demanda diaria.

Tauste ya genera electricidad donde antes solo había un coste energético

En la instalación de Zaragoza, 16 paneles ocupan alrededor del 10% de una balsa de 1.100 metros cuadrados. La potencia pico alcanza 9,44 kWp y la producción prevista llega a 15,2 MWh al año.

La cifra decisiva no es solo la potencia instalada. Lo relevante es que esa producción permitiría cubrir hasta el 53% de la demanda eléctrica de la explotación. En una granja desconectada de la red, ese porcentaje significa menos horas de generador diésel, menos gasto asociado al combustible y menos dependencia de una fuente energética cara e intensiva en emisiones.

No es un matiz menor. Muchas veces la conversación sobre autoconsumo gira en torno al tejado de una vivienda o a la nave industrial, pero aquí la superficie útil aparece sobre una balsa que ya formaba parte de la explotación. El suelo no cambia de uso y la energía sale de un espacio que, hasta ahora, no aportaba nada al balance eléctrico.

La prueba de Zamora amplía la escala y también la ambición ambiental

Mientras Tauste sirve para medir el funcionamiento del sistema en una primera fase, ya hay un segundo modelo en pruebas en una granja de madres de Zamora. Allí el salto de tamaño es claro, con 56 paneles y una potencia de 33,04 kWp.

También crece la generación prevista, porque la planta de Zamora aspira a producir 50,04 MWh al año. Esa diferencia ayuda a entender que no se trata de una pieza simbólica, sino de una solución que busca comprobar cómo escala en explotaciones con necesidades energéticas distintas.

Además de la electricidad, la cubierta plantea otra pregunta de fondo. ¿Qué valor tiene una instalación solar cuando no solo ahorra energía, sino que actúa sobre una fuente de emisiones contaminantes del propio proceso ganadero?

Cuando la cubierta supera el 90%, el amoníaco puede caer hasta un 90%

Ahí aparece el dato más delicado y a la vez más interesante del proyecto. La estimación apunta a que las emisiones de amoníaco podrían reducirse hasta un 90% si la cubierta supera el 90% de la superficie de la balsa.

Hoy, en Tauste, la ocupación ronda el 10%, así que la reducción máxima estimada queda todavía lejos. Pero la dirección técnica resulta evidente. Cuanta más superficie quede cubierta, mayor será el efecto no solo en producción fotovoltaica, sino también en contención de emisiones.

Esa doble función cambia la forma de leer la inversión. La misma estructura puede aportar energía y reducir hasta un 90% del amoníaco en el escenario de alta cobertura. No es habitual encontrar una intervención que actúe a la vez sobre el coste eléctrico de una explotación y sobre su huella contaminante más inmediata.

Desde el punto de vista material, la solución también responde a una exigencia muy concreta del entorno. La plataforma flota sobre módulos cúbicos de plástico y utiliza una estructura de aluminio para absorber los cambios de nivel de la balsa y resistir un ambiente especialmente agresivo por la presencia de amoníaco.

Ese detalle técnico importa más de lo que parece. En energía solar no basta con colocar paneles donde haya sol. Si el soporte falla, si el material no soporta la corrosión o si la instalación no acompaña las variaciones del agua o del purín, el ahorro prometido sobre el papel se convierte en mantenimiento, paradas y coste añadido.

Esperamos que cunda el ejemplo y más granjas implementen los paneles sobre sus balsas para reducir sus emisiones y abaratar sus costes de energía.

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