Durante años, muchos hogares aprendieron la misma rutina para ahorrar en verano. Esperar a la madrugada para poner el aire acondicionado, programar consumos entre las 00:00 y las 08:00 y dar por hecho que esas horas seguían siendo las más baratas. Este verano esa lógica ha empezado a fallar.
Entre el 21 de junio y el 17 de julio, el precio de la luz entre las 00:00 y las 08:00 fue un 30,6% más caro que la media registrada en lo que va de año. En cambio, en las horas centrales del día apenas subió un 4,5%. Para quien tiene una tarifa regulada o indexada, el cambio no es una curiosidad estadística. Puede acabar notándose en la factura justo cuando más aprieta el calor.
"Muchos consumidores siguen pensando que poner el aire acondicionado durante toda la noche permite aprovechar las horas más baratas de la electricidad. Pero ese patrón ha cambiado y conviene tenerlo en cuenta, especialmente si se cuenta con una tarifa cuyo precio cambia cada hora". Danny Salazar, director general de Hello Watt
Lo llamativo es que el giro no llegó de un día para otro. El cambio de patrón de precios empezó a observarse a principios de abril y ha continuado desde entonces. Eso obliga a revisar una costumbre muy asentada en la gestión doméstica de la energía.
La madrugada ya no siempre compensa cuando el aire acondicionado dispara la demanda
En las horas valle, la climatización elevó la demanda eléctrica un 12,7% respecto a la media registrada entre enero y el 17 de julio. Cuando miles de equipos trabajan al mismo tiempo durante la noche, la antigua promesa del ahorro automático pierde fuerza.
A eso se suma otro factor decisivo. La generación eólica durante la madrugada cayó un 28,1% respecto a la media del año entre enero y julio. Si baja una fuente renovable que suele aliviar el precio nocturno y al mismo tiempo sube el consumo por el calor, la factura cambia de sentido con rapidez.
En los momentos de mayor tensión, el precio de la electricidad durante la madrugada alcanzó 19,92 céntimos por kWh. En el resto del año, esa referencia estaba en 11,79 cts/kWh. La diferencia explica por qué dejar el aire funcionando toda la noche puede salir bastante menos rentable de lo que muchos usuarios imaginan.
Durante el día sube el consumo, pero la fotovoltaica amortigua el golpe
También aumentó el consumo diurno, un 16,5% respecto a la media del año. Sin embargo, el impacto sobre el precio fue menor gracias a la producción fotovoltaica, que en las horas centrales del día actúa como colchón frente a una demanda más alta.
Aquí aparece una de las lecciones más claras del verano eléctrico. No basta con consumir poco, también importa cuándo se consume y con qué mezcla de generación coincide ese consumo. Cuando el sol empuja, el sistema absorbe mejor el uso de climatización. Cuando falta viento por la noche, el margen desaparece.
El gas encarece aún más las horas delicadas del sistema eléctrico
Además del tirón del aire acondicionado y del retroceso eólico, el gas natural añade presión. Entre el 21 de junio y el 17 de julio, el precio medio del gas en el mercado ibérico fue de 47,5€/MWh, frente a los 33,7€/MWh de media entre enero y febrero. Hablamos de un 41% más.
El repunte no ha sido puntual. El precio del gas se mantiene en niveles altos desde el inicio del conflicto en Irán a finales de febrero, y en la última semana superó los 57€/MWh en varios días. Cuando el sistema eléctrico necesita apoyarse más en tecnologías vinculadas al gas, ese encarecimiento termina filtrándose al recibo.
Para los hogares con tarifa regulada o indexada, la exposición es directa. El mercado mayorista manda, y este verano está premiando menos la madrugada de lo que muchos seguían creyendo. Programar el aire, el termo o incluso una recarga doméstica sin mirar el precio horario puede costar bastante más que hace unos meses.
Revisar hábitos ahora puede evitar una factura más alta y una avería cara
No todo el ahorro depende de bajar un grado el termostato. También cuenta revisar el equipo, comprobar filtros, evitar esfuerzos innecesarios y adaptar horarios. Un aparato que trabaja mal consume más y eleva el riesgo de fallo en plena ola de calor.
Los electricistas, lo resume en términos muy concretos. Cuando la instalación sufre por uso intensivo en las horas de mayor estrés, el sobrecoste ya no llega solo por el kWh, las reparaciones son caras.
El dato que desmonta la vieja rutina veraniega resulta difícil de ignorar. La madrugada, que muchos seguían asociando al ahorro, llegó a 19,92 céntimos por kWh mientras la franja central del día apenas subió un 4,5%, una diferencia que retrata hasta qué punto el calor, el viento y el gas han cambiado el mapa real del consumo doméstico.