Híbridos y Eléctricos

MODELO DE CAMBIO

4 lecciones que nos deja el Citroën Oli eléctrico (y 2 contradicciones)

El Citroën Oli es una declaración de intenciones de Citroën en contra de muchas de las tendencias actuales en la industria. Un coche eléctrico con un diseño radical que nos deja varias lecciones, pero también alguna contradicción.

Citroen Oli
Citroën Oli

El Citroën Oli se llama así por la transcripción fonética de "all-e", que viene a traducirse como "todo eléctrico" o "todo a lo eléctrico". Este curioso y radical prototipo adelanta, ya desde su propio nombre, el futuro de Citroën. Será un futuro totalmente eléctrico, y también diferente, desenfadado, poniendo el foco en la movilidad urbana y con una apuesta firme por la sostenibilidad en todos los sentidos. Con el Oli, Citroën ha querido levantar la voz contra varias tendencias actuales de la industria del automóvil y nos ha dejado varias lecciones, pero también un par contradicciones.

El peso de los coches actuales es absurdo y disparatado

Los mayores requerimientos de seguridad en las últimas dos décadas han ido obligando a añadir más sistemas electrónicos, que añaden una importante cantidad de pesados cables. Los chasis de los vehículos son también más sofisticados y seguros, lo que aumenta el peso a pesar de utilizar aleaciones y materiales más avanzadas. Y con el coche eléctrico, la incorporación de las baterías ha puesto la guinda al pastel.

Hoy en día, que un coche supere los 2.000 kilos ha dejado de sonar exagerado. Algunos eléctricos e híbridos enchufables grandes, con una batería también grande, están más cerca de los 3.000 kilos que de los 2.000. Es el caso del Mercedes EQS, del BMW XM o del nuevo Range Rover. Ofrecen todo tipo de comodidades y una gran autonomía, pero estaremos de acuerdo en que son cifras disparatadas. Desplazar una masa de casi 3.000 kilos (incluyendo los pasajeros) requiere grandes cantidades de energía, y resulta complicado encontrarle sensatez.

Citroen Oli
Citroën Oli

El Citroën Oli es eléctrico, sí, pero mantiene el peso en apenas 1.000 kilos. Su batería no es muy grande para los términos actuales (40 kWh) y ha hecho dieta estricta en otros muchos aspectos. Al ser tan ligero, también consume poco y según Citroën puede alcanzar los 400 kilómetros de autonomía.

La eficiencia no es sólo utilizar un propulsor eléctrico

Lo anterior nos lleva a hablar de la eficiencia energética y la necesidad de reducir el consumo de energía -algo muy en boga en los últimos meses-. Usar baterías y motores eléctricos nos permite aprovechar mejor la energía. Mientras que un coche con motor de combustión aprovecha alrededor del 15% de la energía del combustible (no hablo de la eficiencia térmica del motor sino la eficiencia energética total), en un coche eléctrico se puede aprovechar más del 70% de la energía desde que se genera hasta que se transforma en movimiento en las ruedas del vehículo (la cifra varía dependiendo de la fuente de generación).

Citroen Oli interior
Acceso al habitáculo del Citroën Oli

Pero el hecho de utilizar propulsores eléctricos, altamente eficientes, no debería justificar hacer cualquier cosa. Me explico con el ejemplo más extremo, el Hummer eléctrico. Una mole sobre ruedas que pesa más de 4.100 kilos (de los cuales 1.326 kg corresponden a la batería) y cuyas emisiones indirectas de CO2 superan por mucho a la de los coches nuevos vendidos en Europa. El Citroën Oli anuncia un consumo de sólo 10 kWh/100 km, equivalente a poco más de 1 litro de gasolina cada 100 kilómetros. Es una cifra que no consigue ningún coche de producción actualmente pero que ya suena en otros coches ultra eficientes como el Mercedes EQXX. Esto nos recuerda que bajar de peso es una buena manera para reducir el gasto de energía y aumentar la eficiencia de un coche.

La sostenibilidad también está en los detalles

La industria automovilística tiene cada vez mayor conciencia por la economía circular y el uso de materiales reciclados, especialmente aquellos más caros, limitados y/o más perjudiciales para el medio ambiente. Una vez más, las baterías son el componente más crítico en este sentido, pero la preocupación por la sostenibilidad va mucho más allá.

Neumáticos Goodyear Citroen Oli
Los neumáticos del Oli son capaces de renovar su banda de rodadura dos veces

El Citroën Oli demuestra que se puede reducir el impacto medioambiental de todo el vehículo. Utiliza paneles de carrocería hechos de cartón reciclado reforzado con fibra de vidrio; en el interior tiene tapizados y alfombrillas de espuma de poliuretano reciclada; la estructura de los asientos utiliza un 80% menos piezas que un asiento convencional; y los neumáticos -fabricados por Goodyear- son capaces de renovar su banda de rodadura dos veces para alargar su vida útil hasta los 500.000 kilómetros. La banda de rodadura de los neumáticos utilizan la menor cantidad posible de derivados del petróleo; en su lugar se emplean aceites de girasol, sílice de ceniza de cáscara de arroz, resina de pino y caucho natural.

Se pueden hacer las cosas de forma diferente

Realmente Citroën ha hecho siempre las cosas de manera diferente al resto, y el Citroën Oli es otro ejemplo más. Un coche eléctrico urbano tipo pick-up (aunque no lo parezca), con paneles personalizables y fácilmente intercambiables y sin pantallas táctiles en el habitáculo. Todo ello con un diseño de lo más original y un interior bien colorido. Una apuesta atrevida.

El Citroën Oli no está exento de contradicciones

El cambio en el modelo económico y de movilidad que plantea Citroën con el Oli conlleva replantearse el uso que hacemos del coche privado en las ciudades. La propia marca habla del tamaño de los coches modernos, demasiado grandes, y de «responder a los retos sociales y de movilidad del futuro». Pero el Citroën Oli mide 4,20 metros de largo y 1,90 metros de ancho, una longitud similar a un compacto actual y más ancho que la mayoría de B-SUV. Es decir, demasiado grande para el casco antiguo de las ciudades, para moverse con agilidad entre el tráfico y muy ancho para la mayoría de plazas de aparcamiento.

Citroen Oli
Citroën Oli

Terminaré con algo que puede ser una contradicción o una paradoja. Menos no siempre es más. Quizá estemos de acuerdo en que algunos gadgets de los coches actuales son prescindibles, incluso innecesarios. Pero nadie rechazaría unos asientos calefactables en invierno. La perfecta integración del móvil con el coche ya es importante y lo será cada vez más conforme avance la conducción autónoma. Y aislarse del ruido exterior para escuchar tu música preferida con sonido envolvente es un placer. Por eso no tengo claro que eliminar elementos de confort sea una evolución. Que menos sea más, al menos en estos casos.

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