DE UN 20% A UN 4%

El descubrimiento que reducirá el cobalto en las baterías para vehículos eléctricos

El inventor turco con nacionalidad estadounidense, Kenan Sahin, es conocido por el desarrollo de los cátodos, un compuesto que determina el alcance de las baterías. Su último descubrimiento disminuirá la cantidad de cobalto empleada en la fabricación de las mismas.

Fragmentos de cobalto, un material necesario en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.
Fragmentos de cobalto, un material necesario en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.

A Kenan Sahin se le puede considerar uno de los pioneros de la fabricación de baterías para vehículos eléctricos. Este científico turco de 77 años ha revolucionado la industria automovilística gracias al desarrollo de cátodos, un compuesto químico que determina la duración de las unidades de carga. Sahin, que lleva más de 50 años residiendo en EE UU, ha explicado recientemente que su última innovación reduce la dependencia del cobalto, uno de los componentes clave de las baterías.

El cobalto es un elemento químico que ha disparado su precio en las últimas fechas por sus múltiples usos en la fabricación tanto de baterías como de dispositivos móviles. Actualmente, un kilo de esta materia prima cuesta alrededor de 90 dólares, unos 79 euros, tres veces más de lo que costaba en 2016. Es necesario también contemplar el precio humano que conlleva: el 70% de las reservas mundiales se concentran en la República Democrática del Congo, un país marcado por la inestabilidad política y las guerras. Numerosas asociaciones han denunciado la violación de los Derechos Humanos que se produce con los trabajadores que extraen el cobalto de las minas, en su mayoría niños o refugiados de las guerras.

El nuevo invento de Sahin, por tanto, podría acabar con la necesidad de usarlo. La denominada plataforma GEMX es un sistema de materiales de alta potencia que tiene el níquel como elemento central. Su uso puede aplicarse a baterías de iones de litio, especialmente diseñadas para vehículos eléctricos, y podría reducir la cantidad de cobalto desde el 20% que se necesita actualmente a un 4%.

El científico turco ya ha obtenido patentes en EE UU (dónde reside desde hace más de 50 años), en la Unión Europea, China y Japón. Además, recientemente confesó que estaba “en conversaciones” con diversos fabricantes y que incluso ya habría acordado la compra de una licencia. La última compañía en obtenerla ha sido la multinacional británica Johnson Mattey, especializada en nuevas energías y sostenibilidad, para operar en Europa.

Una historia de éxito

Sahin abandonó Turquía con 16 años para trasladarse a EE UU gracias a un programa de intercambio. Creó una empresa de software que posteriormente vendió al gigante Lucent Technologies por 1.500 millones de dólares, unos 1.300 millones de euros. De esa cantidad, invirtió 100 millones de dólares (alrededor de 90 millones de euros)  en el desarrollo de los cátodos que a la postre le encumbraría. Fundó entonces CAMX Power, en la que Sahin lleva desarrollando su tecnología cerca de 15 años. Las principales químicas del mundo, como la alemana BASF y la mencionada Johnson Mattey, han invertido cientos de millones en los últimos años en las revolucionarias ideas de Sahin.

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