BYD no esconde sus intenciones: Stella Li, vicepresidenta de BYD, reconoce que quiere quedarse con una fábrica de Stellantis

La industria china da un nuevo paso en la conquista de Europa. BYD se suma a otros fabricantes chinos interesados en apoderarse de las fábricas europeas poco utilizadas.

Stella Li es la máxima responsable de BYD para el Viejo Continente.
Stella Li es la máxima responsable de BYD para el Viejo Continente.
16/05/2026 11:30
Actualizado a 16/05/2026 11:30

Europa y China están condenadas a entenderse. Los dos mercados automovilísticos más importantes del momento mantienen una tensa relación política que necesita resolverse. Bruselas ha querido levantar muros económicos para frenar la llegada de fabricantes chinos -con poco éxito- mientras que China intensifica su presencia en el Viejo Continente. Cada vez son más las marcas que llegan a nuestras costas para en la medida de lo posible arrebatar ventas a las marcas locales. El siguiente paso va más allá: pretenden apoderarse de las fábricas menos fructíferas de la región.

En las últimas semanas se han intensificado los rumores sobre fabricantes chinos interesados en comprar o en utilizar fábricas de marcas europeas para producir sus propios vehículos. No es ningún secreto que la producción continental ha caído en los últimos años tras las constantes crisis vividas en el sector desde la pandemia de la COVID-19. La industria no parece remontar y los chinos quieren aprovechar el momento. Los últimos rumores unen a BYD y a Stellantis. Los de Shenzhen quieren quedarse con al menos una de las fábricas repartidas por Europa a las que solo les queda cerrar o compartir

Reconocimiento oficial por parte de BYD

BYD Fábrica
Si finalmente las marcas chinas empiezan a producir en Europa el mercado cambiará tal y como lo conocemos.

Ha sido la propia vicepresidenta ejecutiva de BYD, Stella Li, la que ha confirmado los rumores durante la conferencia Future of the Car organizada por el Financial Times en Londres. En palabras de la responsable de BYD en Europa, la compañía está negociando activamente con Stellantis y otros grupos automovilísticos europeos la adquisición de fábricas existentes. Esta estrategia marca un giro en la política de expansión de la marca, que hasta ahora se había centrado en inversiones desde cero, como su planta en Hungría, que empezará a operar en cuestión de meses, o su próxima base en Turquía.

La directiva ha señalado que Italia se encuentra entre los países prioritarios para este tipo de operaciones. La intención de BYD es clara: aprovechar el exceso de capacidad instalada en Europa -donde muchas fábricas operan a la mitad de su capacidad- para localizar su producción de forma rápida y eficiente. Stella Li subrayó que la preferencia de BYD es operar estas plantas de forma independiente, rechazando la creación de empresas conjuntas (joint ventures) con los fabricantes tradicionales. Hace unos días los rumores apuntaban a un posible acuerdo entre BYD y Volkswagen para la cesión de la planta de Dresde.

Una respuesta mecánica a los aranceles y la guerra de precios

BYD Volkswagen
En las últimas semanas BYD ha hecho una ronda de contactos con fabricantes europeos para quedarse alguna de sus fábricas.

«Es muy difícil asociarse y pedir permiso a otra persona. Preferimos gestionarlo todo por nuestra cuenta. Nos asociamos con todos los fabricantes de automóviles para venderles la batería o colaborar con ellos en diferentes aspectos... pero no en la fabricación». Stella Li ha sido muy clara con respecto a posibles alianzas con otros fabricantes. No se comparte, o se compra o no se usa. Las fábricas se han convertido en la nueva moneda de cambio. El peligro reside en una cada vez menor producción europea en favor de una mayor producción de marcas chinas.

Esta ofensiva industrial responde a dos factores críticos que están reconfigurando el mercado automotriz en esta segunda mitad de la década. Al fabricar en suelo europeo, BYD puede evitar los impuestos a la importación de vehículos fabricados en China, mejorando su margen de beneficio y competitividad de precios en el continente. Tras una guerra de precios prolongada en China que ha erosionado los márgenes de beneficio (con caídas del 55% en el beneficio neto en el primer trimestre de 2026), BYD ha elevado su objetivo de ventas en el extranjero a 1,5 millones de unidades para este año.

Reconfiguración del hardware productivo en Europa

El interés de BYD por las plantas de Stellantis llega en un momento de debilidad para el grupo internacional, que recientemente realizó una devaluación de sus activos eléctricos por valor de 22.000 millones de euros. Mientras Stellantis ya ha acordado transferir su planta de Villaverde en Madrid a su socio chino Leapmotor para fabricar nuevos modelos, BYD busca activos similares en otras regiones para asegurar su soberanía mecánica. Chery fue la primera en dar este paso al adquirir, mediante la renacida marca EBRO, las antiguas instalaciones de Nissan en la Zona Franca de Barcelona. Todos los movimientos apuntan en una sola dirección: China se ha quedado pequeña y Europa es la próxima parada en la estrategia de colonización del Lejano Oriente.

Fuente: Bloomberg