"El cliente debe sentirse atraído, no obligado, a comprar un coche eléctrico": la patronal europea del automóvil vuelve a presionar a la UE

La patronal europea del automóvil pide más ayudas, electricidad más barata y más puntos de carga. En una carta a la UE reclama atraer al comprador del coche eléctrico.

Electric car Europe
La ACEA ha enviado una nueva carta a Europa con más peticiones.
20/02/2026 13:00
Actualizado a 20/02/2026 13:00

La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, ACEA, ha vuelto a poner el foco en el mismo mensaje que viene repitiendo desde hace meses. La transición al coche eléctrico debe acelerarse, sí, pero solo funcionará si el consumidor percibe que el cambio le compensa. En una carta dirigida a los líderes comunitarios, su presidente, Ola Källenius, también CEO de Mercedes-Benz, defiende que el cliente debe sentirse atraído y no forzado a dar el salto.

Källenius traslada ese paralelismo a la descarbonización y sostiene que Europa puede ganar si fabrica productos que el cliente elige por ser superiores, aunque avisa de que no basta con el producto. Pide regulación pragmática, mercados abiertos, nueva infraestructura y demanda, además de una estrategia industrial que sostenga la fabricación en Europa.

Ola Kallenius CEO Mercedes-Benz
Ola Källenius, CEO de Mercedes-Benz, es el presidente de la ACEA.

La carta de la ACEA consta de tres puntos

ACEA enmarca esa petición en un contexto de competencia global más dura, cadenas de suministro más frágiles y un giro proteccionista que, a su juicio, amenaza la capacidad de inversión. Por eso, su primera prioridad mezcla política industrial y comercio. Por otro lado, insiste en que cualquier plan para reforzar la producción europea se apoye en incentivos, con permisos más rápidos, costes energéticos industriales más bajos y apoyo predecible a inversiones, en especial para escalar la fabricación de baterías.

La segunda parte de la carta entra de lleno en la regulación climática. Källenius plantea una senda de descarbonización “de tres carriles” para turismos, furgonetas y vehículos pesados, con objetivos ambiciosos pero flexibles y tecnológicamente neutrales para resistir shocks externos. En ese marco, pide que se refuerce el alivio de cumplimiento para coches y furgonetas de cara a los objetivos de CO2 de 2030, al considerar insuficiente la propuesta de la Comisión, y solicita más margen para los fabricantes de camiones mediante un ajuste que les permita generar más créditos de emisiones.

La carta avisa de que la “prueba inmediata” para coches y furgonetas será 2030 y sostiene que, para cumplir, la cuota de eléctricos tendría que crecer de forma notable antes de final de década. Y ahí llega la frase que ACEA ha convertido en titular: “los consumidores deben sentirse atraídos y no obligados a cambiar”. Para lograrlo, pide incentivos de demanda consistentes en todos los Estados miembros, precios de la electricidad claramente más atractivos que los de los combustibles fósiles y un despliegue más rápido de la infraestructura de recarga.

En ese apartado, ACEA señala, por un lado, la revisión en 2026 del reglamento de infraestructura de combustibles alternativos como una oportunidad para elevar la ambición donde más impacta, que es la disponibilidad real de carga. Por otro, menciona la propuesta sobre flotas corporativas y considera que, aunque reconoce la necesidad de crear demanda, debe reequilibrarse con incentivos para acelerar una transición guiada por el mercado hacia la movilidad de cero emisiones. También reclama un “válvula de seguridad” con flexibilidades si las condiciones habilitadoras, como ayudas e infraestructura, no llegan al ritmo necesario.

bmw fabrica 2000x1200
La patronal pide una estrategia industrial que sostenga la fabricación en Europa.

La tercera prioridad se centra en industria y precios. Källenius sostiene que Europa debe frenar la caída de la producción, que sigue por debajo de los niveles anteriores a la pandemia, y alerta de que la presión sobre la rentabilidad se concentra en el segmento de acceso.

Según la carta, la acumulación de requisitos regulatorios está haciendo cada vez menos viable fabricar compactos asequibles en Europa, lo que deja la movilidad individual fuera del alcance de parte de la población. Propone agrupar la regulación en “lotes” alineados con los ciclos de desarrollo del vehículo, en lugar de cambios incrementales constantes, y pide simplificar normas como Euro 7 en pesados para liberar inversión destinada a electrificación.

ACEA recuerda que en Europa circulan más de 250 millones de coches y que la edad media ronda los 13 años. Por eso defiende incentivos inteligentes para renovar el parque, dirigidos a los vehículos más antiguos y emisores, como la vía más rápida para estimular la demanda, elevar la utilización de plantas y recortar emisiones, mientras la descarbonización de combustibles ayuda a reducir el impacto del parque existente.

Meses atrás, Källenius ya firmó otra carta a los líderes comunitarios en enero de 2025, también bajo el paraguas de ACEA, con un enfoque similar de competitividad, marco regulatorio y transición “guiada por el mercado”. Esta vez, el mensaje vuelve con más urgencia y con un dato de contexto que explica la presión sobre 2030. Según las cifras de ACEA, el coche eléctrico cerró 2025 con un 17,4% de cuota en la UE, una cifra al alza pero aún lejos de lo que exigiría una escalada rápida de aquí a final de década.