BMW sorprendió al mundo con la llegada del i4 y del anterior iX3. Hasta entonces, los coches eléctricos se habían diferenciado mucho en diseño de sus homólogos de gasolina o híbridos. La marca alemana, por ende, tomaba su propio camino: hacer que sus diferencias estéticas fuesen mínimas y apenas se pudieran diferenciar por según qué mecánicas. Esta estrategia fue todo un triunfo para ellos y esperan volver a repetir este hito.
La marca alemana ha ido a contracorriente en multitud de ocasiones. La más reciente y sonada, además de lo referente al diseño de sus vehículos, ha sido el no dar una fecha concreta para el final de sus motores de combustión, cuando la mayoría de compañías ya daban un año explícito para ello. Ahora vuelven a saltar a la palestra por un ejemplo más de ‘contramarcha’. ¿Volverá a salir bien?

BMW apostará por carrocerías no tan populares y por motores de gasolina
Aunque su primer modelo ‘Neue Klasse’ en llegar al mercado ha sido el BMW iX3 (el cual es todo un éxito de ventas), un SUV eléctrico con gran potencial, hace unos días la marca anunció la llegada de nuevas carrocerías, como el retorno del BMW Serie 4 Coupé (i4 Coupé en este caso). Esto ya supone todo un golpe sobre la mesa ante un mercado que cada vez abandona más este tipo de estéticas por falta de popularidad y, por ende, rentabilidad.
Ejemplo de esto ha sido la desaparición del Audi A5 Coupé, pero también la fusión del Mercedes Clase C y E Coupé en una única alternativa como es el CLE. La tendencia es clara: hay que hacer carrocerías más populares. Pero BMW ha decidido ir a la contra con su maniobra a futuro, pues volverán a tener modelos de dos puertas en su catálogo, quedando así como una de las pocas alternativas existentes.
El nuevo BMW i4 Coupé debería contar con la misma mecánica que ofrecerá el i3 Sedán dentro de unos meses. Aunque aún está por confirmar, todo apunta a autonomías superiores a los 800 kilómetros y una dinámica eminentemente pasional y muy propia de BMW. Pero ahí no acaba todo.

Volviendo a hacer un ejemplo de todo esto, BMW seguirá apostando por los grandes motores de gasolina en su gama. Aunque la tendencia clara es reducir o incluso eliminar los bloques térmicos, la marca alemana ha desarrollado su nueva generación para poder cumplir con la Euro 7. Esto supone que, por ejemplo, el motor de seis cilindros y 3.0 litros de cubicaje que montan los M3 y M4 seguirán vivos más años.
Del mismo modo, también seguirán vigentes los motores V8 y V12 que equipan los modelos más elitistas de toda su gama. Este último, precisamente, cuenta con una cilindrada de 6.75 litros y es el usado en modelos de Rolls-Royce. “Podemos cumplir con la Euro 7 con cierta optimización en el sistema de escape, con cosas como los catalizadores, por eso tenemos una gran ventaja, ya que la Euro 7 no es una inversión tan alta para nosotros”, concretó Joachim Post, director de Ingeniería y Desarrollo de BMW, en su intervención con el medio Autocar.