Humillación tecnológica: Apple gana más con dos iPhones que un fabricante chino con un coche eléctrico de 300 CV

La guerra de precios está pasando una factura sangrienta. Mientras los fabricantes chinos inundan el mundo con sus eléctricos, sus márgenes de beneficio se desploman hasta el 4,4%.

Los coches chinos apenas dejan margen de beneficios en sus empresas.
Los coches chinos apenas dejan margen de beneficios en sus empresas.
03/01/2026 07:00
Actualizado a 03/01/2026 07:00

Numerosos expertos y profesionales del sector llevan meses, incluso años, advirtiendo de que la estrategia de "vender a cualquier precio" de los fabricantes chinos no era sostenible a largo plazo. Pues bien, los datos oficiales de 2025 ya están aquí y son para echarse a temblar. Entre enero y noviembre, el margen de beneficio de la industria automotriz en China ha caído hasta un 4,4%. Para que os hagáis una idea: es el segundo nivel más bajo de toda su historia. El Gobierno chino hace tiempo que dijo basta.

En un mercado que fabrica y vende millones de vehículos al mes, ganar tan poco por cada unidad es, sencillamente, una locura. Según los datos analizados por la Asociación China de Turismos (CPCA) y recogidos por medios locales, el beneficio medio por cada vehículo vendido se queda en unos escasos 14.000 yuanes, lo que al cambio actual son apenas 1.700 euros. Sí, has leído bien: marcas que invierten miles de millones en tecnología y software ganan menos por un coche de 300 CV que lo que gana Apple vendiendo un par de iPhones.

BYD
Incluso fabricantes como BYD han visto reducir su margen de ganancias.

Una guerra de precios que no tiene prisioneros

¿Cómo hemos llegado a este punto? La respuesta tiene nombre y apellidos: la guerra de precios. Lo que empezó como un movimiento agresivo de Tesla para limpiar el mercado se ha convertido en un "todos contra todos" donde marcas como BYD, XPeng o Geely se ven obligadas a recortar sus márgenes hasta el hueso para no perder cuota de mercado. Han sido las propias empresas locales, como BYD, las que han intensificado el efecto con agresivas campañas de precios.

Es un escenario de supervivencia pura. Mientras que las marcas europeas se quejan de que no pueden competir con los costes chinos, la realidad es que los propios fabricantes asiáticos se están desangrando por dentro. No es que sus coches sean baratos porque sí; es que están renunciando a ganar dinero con tal de asfixiar a la competencia. La situación es tan peligrosa que el Gobierno chino ha decidido tomar cartas en el asunto. El ejecutivo de Xi Jinping obligará a fijar precios mínimos para así, intentar, contener la sangría.

El peligro de la "burbuja" eléctrica

Para que una industria sea sana, los beneficios suelen rondar el 8% o el 10%. Estar en un 4,4% significa que cualquier pequeño bache en la economía o un endurecimiento de los aranceles en el extranjero puede empujar a muchas de estas empresas directamente a la quiebra. Cada año vemos como diferentes marcas cierran sus puertas ante la imposibilidad de ganar dinero.

Deepal Barco
Muchos fabricantes buscan la exportación no como un capricho, sino como una necesidad.

Lo más preocupante es que, mientras los ingresos totales del sector han subido (un 4% interanual), los beneficios han caído casi un 3%. Es la definición perfecta de "morir de éxito": fabricas más, vendes más, pero tu cuenta de resultados está cada vez más famélica. Grandes representantes de la industria, como el CEO de BYD, Wang Chuanfu, ya han tenido que rendir cuentas ante los malos resultados.

La consecuencia para Europa

Este dato tiene una lectura muy peligrosa para los europeos. Si las marcas chinas no ganan dinero en su casa, van a ser todavía más agresivas en su expansión internacional. Necesitan los márgenes de beneficio que todavía pueden rascar en Europa o el Sudeste Asiático para compensar el desastre financiero que tienen en China. El desembarco chino no es una moda, es una necesidad de supervivencia. Pero ojo, porque comprar un coche de una marca que gana apenas 1.820 euros por unidad puede ser un riesgo a largo plazo. Si la empresa no es rentable, ¿quién te asegura que dentro de diez años habrá recambios o actualizaciones de software para ese flamante eléctrico que hoy parece un chollo?