Acercarse a un concesionario buscando un coche nuevo es asustarse a la hora de ver los precios de venta. No es ningún secreto que los coches son más caros que nunca. La tan esperada paridad de precios entre coches térmicos y eléctricos todavía no se ha producido. A pesar de que sus componentes son cada vez más económicos, los precios siguen siendo altos, a excepción de Tesla que juega en su propia liga. Si Europa quiere democratizar la movilidad eléctrica necesita reducir los costes de producción, algo que Renault cree saber cómo hacer, aunque la decisión no depende de ellos. Es necesaria una nueva normativa.
Renault puede bajar el precio de sus coches, pero no lo hace. ¿Por qué? ¿Quién tiene la culpa? Estas son las dos grandes preguntas a las que se enfrenta la industria europea. Con China derribando muros industriales y arancelarios, Europa duerme en un mar de complicadas normativas y excesivas regulaciones. Los coches son cada vez más caros por diferentes motivos. Principalmente dos: el conflicto de Europa del Este que ha disparado los precios de la energía, y las normativas regulatorias fijadas por Bruselas. Una maraña de legislaciones, agendas y compromisos que han encarecido los presupuestos.

Pausar las nuevas normativas durante 10 o 15 años
Los coches pequeños corren el riesgo de desaparecer porque no son económicamente viables. Marcas como Renault y Stellantis han presionado a Europa para cambiar la normativa. Las categorías inferiores tienen que cumplir con las mismas normativas que sus hermanos mayores a la vez que mantienen los precios bajos. Cada euro adicional resulta clave en los segmentos A y B, muy condicionados por las tarifas. Europa parece haber escuchado las súplicas de los fabricantes y hace tiempo que trabaja a máxima velocidad para aprobar una nueva normativa para los coches más pequeños del parque.
El nuevo CEO de Renault, François Provost ha declarado a un conocido medio inglés que le gustaría que Europa suspendiese la obligación de integrar nuevas medidas de seguridad durante al menos 10 o 15 años. «En ese caso», tal y como afirma Provost, «podemos concentrar a nuestros ingenieros en mejorar los vehículos actuales y reducir costes, lo que se traduce en precios más bajos para el cliente». Provost ha aclarado que no pide la abolición de las regulaciones, sino que simplemente no se introduzcan nuevas reglas durante unos años.

Actualmente, Europa planea un total de 107 nuevas regulaciones para la industria automotriz para el año 2030. Un exceso de obligaciones que dispara el precio de desarrollo y, por lo tanto, de los costes. Cada año se introducen nuevas normativas de seguridad, lo que implica que los coches nuevos deben estar equipados con una amplia gama de tecnologías, principalmente sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS) y de seguridad, para cumplirlas. Este es actualmente uno de los mayores costes para los fabricantes de automóviles, ha explicado el CEO de Renault. Las nuevas tecnologías no solo son caras, sino que sus ingenieros también se enfrentan a una considerable carga de trabajo adicional.