Tesla cerrará 2025 con una notable caída de ventas, pero los analistas financieros siguen confiando en que el fabricante estadounidense logrará recuperar la senda del crecimiento a medio plazo. Así lo reflejan las previsiones recopiladas por la propia compañía y publicadas de forma poco habitual en su web de relaciones con inversores, donde se recogen las estimaciones de hasta una veintena de firmas de Wall Street sobre las entregas hasta finales de la década.
Según este consenso, las entregas globales de Tesla en el cuarto trimestre de 2025 se situarán en torno a las 422.850 unidades, lo que supone un descenso interanual cercano al 15% respecto al mismo periodo del año anterior. En el conjunto del ejercicio, los analistas esperan que la compañía entregue unos 1,64 millones de vehículos, un 8,3% menos que en 2024 y por debajo también del récord alcanzado en 2023.
En 2026 se cambiarán las tornas

Esta evolución negativa se explica por varios factores. La retirada del crédito fiscal federal de 7.500 dólares en Estados Unidos, los cambios en la normativa de eficiencia energética y una desaceleración general del mercado del vehículo eléctrico han lastrado la demanda. A ello se suma un catálogo de modelos cada vez más envejecido y un fuerte adelanto de compras en el tercer trimestre del año, cuando muchos clientes se apresuraron a cerrar operaciones antes del fin de los incentivos.
Pese a este contexto adverso, Wall Street proyecta un cambio de tendencia a partir de 2026. Las estimaciones apuntan a que Tesla volverá a crecer un 6,6% ese año, hasta alcanzar 1,75 millones de entregas, superará los dos millones en 2027 y rondará los 2,35 millones en 2028. Para 2029, el consenso sitúa las ventas por encima de los tres millones de vehículos, lo que supondría casi duplicar las cifras previstas para 2025.
No obstante, el rango de previsiones es amplio. La propia Tesla incluye un indicador de desviación estándar que muestra diferencias de casi un millón de unidades en las estimaciones para 2029, reflejo de la incertidumbre sobre cómo y cuándo llegará ese crecimiento.
Elon Musk sigue convenciendo

El principal pilar de esta expectativa es la apuesta de Tesla por la conducción autónoma y los robotaxis. El futuro Tesla Cybercab, un vehículo sin volante ni pedales, está previsto para entrar en producción en 2026 y se presenta como la gran palanca de crecimiento de la compañía. Sin embargo, su despliegue masivo dependerá de cambios regulatorios en Estados Unidos y de que la tecnología de conducción autónoma demuestre ser fiable a gran escala.
Por ahora, el avance es lento. Aunque Tesla ha iniciado pruebas en ciudades como Austin y San Francisco, el número de robotaxis en operación sigue siendo reducido y muy inferior al de competidores como Waymo. Además, la compañía ha dejado en segundo plano el desarrollo de nuevos modelos de gran volumen, tras cancelar su esperado vehículo eléctrico asequible para centrarse en inteligencia artificial y robótica.
En este escenario, los analistas coinciden en que Tesla necesitará o bien un avance decisivo en autonomía o el lanzamiento de nuevos modelos atractivos para sostener el crecimiento que anticipa el mercado. De lo contrario, el ambicioso objetivo de casi duplicar ventas a finales de la década seguirá dependiendo más de expectativas que de realidades comerciales.