La Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT (UGT FICA) ha celebrado el reciente cambio de postura de las patronales europeas del automóvil, que reclaman ahora ajustes en las políticas medioambientales y una aplicación más flexible de la normativa sobre emisiones de CO2. El sindicato considera que esta nueva posición refuerza una reivindicación que lleva defendiendo desde hace más de un año: la necesidad de garantizar una transición ecológica que no sacrifique el empleo ni la competitividad del sector.
“Ni precipitación ni abandono”
UGT FICA insiste en que apoya plenamente la descarbonización de la economía y, en particular, de la industria automovilística, pero reclama que se haga de forma “justa y ordenada”. El sindicato advierte de que la automoción europea atraviesa un momento crítico, presionada por la transición hacia el coche eléctrico, el auge de las marcas asiáticas y el impacto de los aranceles de Estados Unidos.

“La descarbonización justa pasa por no dejar a nadie desprotegido, tanto a quienes permanezcan en el sector como a aquellos que puedan quedar fuera. La descarbonización ordenada es imprescindible para anticipar los efectos negativos de las medidas y aplicar soluciones flexibles que los reduzcan o compensen”, subrayó el secretario del sector automovilístico de UGT FICA, Jordi Carmona.
El sindicato recuerda que en España la automoción emplea a más de dos millones de personas de forma directa e indirecta, y a más de trece millones en toda Europa, cifras que reflejan su papel estratégico no solo como motor exportador, sino también como generador de empleo estable y de calidad.
Riesgos para la industria

Desde UGT FICA alertan de que, sin una adaptación equilibrada, las exigencias medioambientales pueden convertirse en una amenaza para la viabilidad de numerosas plantas de producción en Europa. El sector ya arrastra dificultades por el encarecimiento de los costes energéticos, la lenta implantación de infraestructuras de recarga y la presión competitiva de fabricantes asiáticos que dominan el mercado de baterías y vehículos eléctricos.
“La industria europea se juega su futuro”, señalan desde la federación, que teme que decisiones precipitadas puedan acelerar la deslocalización de inversiones y la pérdida de puestos de trabajo en un sector vital para la economía española y comunitaria.
Una mesa de diálogo urgente
Como parte de su estrategia, UGT FICA ha vuelto a reclamar la creación de una Mesa del Sector Automovilístico a nivel nacional, en la que participen sindicatos, patronales y administraciones públicas. El objetivo sería diseñar una hoja de ruta compartida que permita conciliar la reducción de emisiones con la competitividad y el mantenimiento del empleo.
El sindicato lamenta el retraso en la convocatoria de este foro y considera que la falta de coordinación entre los actores está “afectando a la marcha del sector e impidiendo consensuar medidas a medio y largo plazo”.
UGT FICA defiende que Europa necesita una política industrial que combine la innovación tecnológica con una regulación medioambiental flexible, capaz de adaptarse a los ritmos reales del mercado y de la producción. El sindicato respalda la flexibilización de los objetivos de emisiones como paso necesario para ganar tiempo y proteger a los trabajadores durante la transformación del modelo productivo.
“Ni la precipitación ni el inmovilismo son opciones válidas. El futuro del sector depende de un consenso que asegure una transición ecológica que no deje a nadie atrás”, concluye Carmona.