El director técnico de Mercedes, Jörg Burzer, plantea motores eléctricos y de combustión en paralelo más allá de 2030

Mercedes ha pasado del solo eléctricos a partir de 2030 a pensar en una estrategia en paralelo para motores de combustión y eléctricos. Hoy es imposible centrarse en un solo sistema.

Jörg Burzer es artífice de muchos de los cambios sufridos por Mercedes.
Jörg Burzer es artífice de muchos de los cambios sufridos por Mercedes.
16/02/2026 08:30
Actualizado a 16/02/2026 08:30

La ambición de ser una marca "eléctrica por completo" para finales de esta década se ha topado con la realidad del asfalto. Mercedes-Benz ha ratificado, a través de su director técnico, Jörg Burzer -quien asumió el cargo el pasado 1 de diciembre tras la jubilación de Markus Schäfer-, un cambio de rumbo fundamental: la convivencia pacífica y prolongada entre los motores de combustión y las baterías. Tras un periodo donde las ventas en mercados clave se mostraron volátiles, la marca alemana ha decidido que la flexibilidad sea su mejor herramienta de supervivencia.

Este movimiento responde a una demanda de vehículos eléctricos que no ha crecido al ritmo vertiginoso que las normativas iniciales sugerían. En lugar de forzar una transición que podría alienar a su base de clientes más fiel, Mercedes apostará por una estrategia dual. Esto significa que los usuarios podrán elegir la tecnología que mejor se adapte a sus necesidades, manteniendo el estatus y el lujo característicos de la marca, independientemente de la motorización elegida.

Presentación Mercedes Clase S
El Clase S seguirá siendo el buque insignia de Mercedes. La aguja que marca el rumbo.

La Clase S como símbolo de la nueva era paralela

El mejor ejemplo de esta nueva filosofía es el futuro de su buque insignia. La próxima generación de la Mercedes Clase S se desarrollará bajo un concepto de "paralelismo tecnológico". Bajo la batuta de Burzer, la marca planea unificar su oferta de lujo extremo: ya no habrá una distinción tan marcada entre modelos como el EQS y la Clase S tradicional, sino que se ofrecerá el mismo nivel de excelencia tanto en una versión puramente eléctrica como en variantes de combustión altamente electrificadas.

Esta decisión busca optimizar costes y unificar la imagen de marca. Al desarrollar arquitecturas flexibles que puedan albergar diferentes tipos de propulsión, Mercedes reduce la complejidad de su producción global. Esto asegura que sus modelos más icónicos sigan siendo relevantes en todas las regiones, incluidas aquellas donde la infraestructura de carga eléctrica aún está en pleno desarrollo.

Una ofensiva de 40 modelos para dominar todos los terrenos

Para ejecutar este plan, Mercedes-Benz ha anunciado una ofensiva de producto sin precedentes bajo su nueva dirección técnica. Durante los próximos 20 meses, la compañía lanzará y actualizará cerca de 40 nuevos modelos que cubrirán todos los segmentos del mercado.

Los lanzamientos incluirán eléctricos puros, híbridos enchufables (PHEV) y motores de combustión de alta eficiencia. El nuevo Mercedes CLA, recientemente nombrado "Coche del Año 2026" en Europa, es la punta de lanza de esta estrategia, ofreciendo autonomías eléctricas récord junto a versiones microhíbridas. La marca dará prioridad a la libertad de elección del usuario frente a las imposiciones tecnológicas únicas.

Lanzamiento Clase S 2026
Mercedes tiene muy claro que en 2030 seguirá habiendo motores de combustión.

La rentabilidad por encima del dogma eléctrico

El cambio de estrategia de Mercedes también tiene una lectura económica profunda. Los alemanes han entendido que mantener viva la combustión es clave para financiar la costosa transición a la movilidad eléctrica. Al estirar la vida útil de sus motores de gasolina y diésel mediante la hibridación, la firma asegura un flujo de caja que le permite seguir innovando en celdas de batería y software sin poner en riesgo su salud financiera.

Burzer insiste en que no se trata de dar un paso atrás, sino de caminar con paso más firme. Aunque el CTO se declara personalmente un "fan de los eléctricos" y conduce exclusivamente modelos de batería desde hace años, reconoce que la "Ambición 2039" de neutralidad de CO2 requiere una transición flexible que respete el comportamiento real del consumidor y las condiciones del mercado global.