Crean el coche eléctrico que la industria no se atreve a hacer: tú mismo puedes reparar cualquier pieza, incluso la batería

Este coche eléctrico tan especial se basa en la sencillez, ya que cuenta con componentes independientes, de fácil desmontaje y sencilla reparación.

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El ARIA es un coche modular para que sea fácil desmontar las piezas averiadas.
30/11/2025 06:30
Actualizado a 30/11/2025 06:30

TU Eindhoven acaba de presentar el ARIA, su nuevo proyecto de coche eléctrico desarrollado por estudiantes, con una idea muy clara: demostrar que es posible hacer eléctricos fáciles de mantener y de reparar. Su objetivo es que el propio propietario pueda encargarse de muchas tareas básicas sin complicarse la vida, apoyado en un diseño pensado desde el principio para ello.

Este grupo de estudiantes cree que ha llegado la hora de mejorar de verdad las opciones de reparación de los coches eléctricos. Cada vez son más complejos de intervenir, ya sea por cómo están construidos, por el coste de las piezas, por la falta de estandarización o por los conocimientos técnicos que se necesitan. Todo esto, piensan, acaba alejando al eléctrico de la imagen de producto sostenible y práctico para el día a día. Con ARIA quieren demostrar justo lo contrario: que un coche eléctrico también puede ser accesible, reparable y fácil de convivir con él.

Modular y fácil de reparar

El enfoque es sencillo: “Si algo se rompe, el usuario solo reemplaza la pieza defectuosa. Con manuales claros, componentes estandarizados, una caja de herramientas integrada y una aplicación que lee el estado del vehículo, puedes realizar el mantenimiento tú mismo”, explica el comunicado.

Para que esto sea posible, han tenido que aplicar su filosofía desde la construcción, creando un vehículo que está formado por componentes separados, de manera que, si hay un problema o avería con uno de ellos, pueda tratarse o reemplazarse de manera independiente, haciendo que sea más sencillo y barato. Así, batería, paneles de la carrocería y elementos electrónicos del interior son independientes.

Es algo muy práctico, por ejemplo, en el exterior. Es la parte más proclive a presentar algún desperfecto derivado de un golpe o roce, pero en el ARIA es fácil arreglarlo, puesto que basta con desmontar el panel, retirarlo y arreglarlo o reemplazarlo por otro que esté bien. Además, si el problema es interno, el sistema de desmontaje por piezas permite acceder fácilmente a él.

Algo más complejo es lo relativo a las baterías. Son el componente más grande y caro de un eléctrico, así que manipularlo no es tan sencillo. Esto se debe, en gran parte, a que los vehículos eléctricos convencionales tienen una sola de gran tamaño y muy pesada, pero en el ARIA se emplean 6 módulos más pequeños de unos 12 kilos cada uno, que se pueden desmontar a mano y reemplazar de manera independiente. La capacidad conjunta es de 12,96 kWh.

Un mensaje para Europa

El proyecto nació como una respuesta a la legislación europea que fue aprobada el año pasado, en la que otorgaba a los consumidores el derecho a reparar los productos que compraran de forma más rápida, económica y sencilla. Sin embargo, esa es la teoría, pero aplicarla a la realidad es otra muy diferente. Es por eso que han querido demostrar que esa filosofía del DIY (‘do it yourself’, hazlo tú mismo) se puede llevar también al sector del automóvil.

“Las nuevas normas europeas suponen un avance, pero se centran principalmente en los electrodomésticos y la electrónica de consumo. Los vehículos eléctricos aún se quedan atrás. Con ARIA, demostramos lo que es posible y esperamos animar a la UE a aplicar estas normas también a los turismos. Al mismo tiempo, queremos demostrar a la industria automotriz que el diseño sostenible y práctico es realmente alcanzable. Si logramos esto en un año, habrá oportunidades para la industria”, explica Taco Olmer, líder del equipo de estudiantes.

Con el ARIA, TU/ecomotive muestra su apoyo a la coalición ‘Right to Repair Europe’, una red que aboga por una mejor regulación para garantizar que los componentes de los vehículos eléctricos, incluidas las baterías, sigan siendo reparables y reemplazables: “Right to Repair consiste en devolver el control al usuario. Eso es precisamente lo que estamos haciendo”, sentencia Olmer.