Un estudio lo demuestra: más coches eléctricos, menos contaminación; así reducen el NO2 en los barrios de California

La llegada de coches eléctricos, híbridos enchufables y modelos de pila de hidrógeno tiene un impacto notable en la contaminación atmosférica.

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Incluso con una penetración baja, los PHEV y EV tienen impacto en las emisiones.
08/02/2026 05:30
Actualizado a 08/02/2026 05:30

Una de las principales razones de ser de los coches eléctricos, seguramente la primordial, sea la de conseguir una movilidad más limpia. Tras argumentos a favor y en contra (estos últimos relacionados con las emisiones en la producción o con el problema del reciclaje de las baterías, por ejemplo), un estudio reciente publicado en The Lancet Planetary Health y basado en datos reales ha confirmado lo que muchos investigadores y defensores del transporte eléctrico venían postulando desde hace años: la adopción de vehículos de cero emisiones está produciendo reducciones medibles en la contaminación del aire a nivel local en California.

Esta investigación combina registros de vehículos con mediciones de satélite de contaminación atmosférica para mostrar cómo un mayor uso de automóviles eléctricos e híbridos enchufables se asocia con un descenso en los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), un contaminante nocivo que proviene principalmente de la combustión de combustibles fósiles y que está relacionado con problemas respiratorios y cardiovasculares.

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Las mediciones por satélite permiten mediciones más precisas.

Datos reales, no proyecciones

El equipo de investigación, liderado por científicos de la Keck School of Medicine de la Universidad del Sur de California, llevó a cabo un análisis en el que se cruzaron dos grandes conjuntos de datos. Por una parte, se utilizaron los registros anuales de automóviles de pasajeros de “vehículos de cero emisiones” (coches completamente eléctricos, vehículos híbridos enchufables y coches con pila de combustible de hidrógeno) en 1.692 áreas geográficas equivalentes a códigos postales de California entre 2019 y 2023. Por otra parte, se emplearon mediciones anuales promedio de NO2 tomadas por el instrumento de alta resolución Tropospheric Monitoring Instrument (TROPOMI) equipado a bordo de satélites, que detecta cómo los gases atmosféricos absorben y reflejan la luz solar, permitiendo estimar la concentración de este contaminante en la atmósfera sobre cada vecindario.

Tras ajustar los datos por tendencias temporales y posibles factores que influyeran como cambios en los precios de los combustibles o patrones de trabajo desde casa, los investigadores encontraron un resultado claro y estadísticamente significativo: cada incremento de 200 vehículos de cero emisiones registrados en un vecindario se asoció con una disminución de aproximadamente un 1,10 % en los niveles anuales promedio de NO₂. Este hallazgo se mantuvo consistente incluso cuando se excluyó el año 2020 (que fue un periodo atípico por la pandemia) y cuando se contrastó con mediciones de estaciones de monitoreo en tierra.

Un aspecto importante de este trabajo es que usa datos de observación directa y mediciones espaciales reales, lo que hace que sus resultados sean superiores al de estudios anteriores, que estaban limitados porque se basaban solo en proyectar beneficios futuros o empleaban la información existente en solo un pequeño grupo de estaciones de monitoreo terrestre. El uso de datos provenientes de satélites ha permitido observar tendencias de contaminación en prácticamente todas las áreas del estado de California con una cobertura homogénea y consistente, lo que permite hacerse una idea general más precisa.

Un potencial enorme

Durante el periodo de tiempo estudiado, la presencia de vehículos de cero emisiones en el parque automotriz de California pasó de ser aproximadamente el 2 % al 5 % del total de vehículos ligeros. Esto es especialmente significativo, porque, aunque este porcentaje es aún bajo, los resultados sugieren que los beneficios en calidad del aire están ocurriendo incluso con una penetración todavía incipiente de vehículos eléctricos, así que cuando su presencia sea mayor, los beneficios potenciales son enormes.

Los investigadores implicados destacan que estos resultados son sólo una parte de lo que podría ser una transformación más amplia en la salud pública y ambiental. Actualmente están trabajando en ampliar este tipo de análisis y conectar las reducciones de NO2 con datos de visitas a urgencias por asma y hospitalizaciones, lo que podría ofrecer más evidencia directa de las mejoras en salud gracias a la electrificación del transporte.