La otra batería que hay que ‘cargar’ en los coches eléctricos: esta es la forma adecuada de conectar los cables correctamente

La batería auxiliar de un coche eléctrico tiene la misma importancia que un coche térmico y, si se descarga, hay que recurrir a las pinzas.

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Los coches eléctricos no se libran de tener que cargar la batería con pinzas. / Gemini
08/02/2026 08:30
Actualizado a 08/02/2026 08:30

Cuando se habla de coches eléctricos, lo normal es pensar en su batería “grande”, es decir, la de tracción, la que alimenta el motor y determina la autonomía del vehículo. Menos atención se le presta a la otra batería que utilizan, normalmente de 12 voltios, que comparten con los coches de combustión y cuya función es tan esencial como discreta. Es la responsable de alimentar sistemas clave como la electrónica, el cierre centralizado, las luces, la pantalla multimedia o incluso el arranque del coche.

Como ocurre en los vehículos de gasolina o diésel, también puede descargarse. Entonces se produce una paradoja evidente: un coche eléctrico puede tener su batería principal cargada al 80 % y, aun así, negarse a arrancar si la batería de 12 V está descargada. Esto se debe a que todos los sistemas que “despiertan” el vehículo y que lo ponen en marcha dependen de esa batería auxiliar. Es por eso que saber cómo cargarla y cómo usar las pinzas correctamente es fundamental.

Las pinzas de toda la vida

En la mayoría de coches eléctricos, la batería de 12 V se recarga automáticamente gracias a un convertidor que transforma la energía de la batería principal en corriente adecuada para los sistemas auxiliares. No obstante, si el coche pasa mucho tiempo parado, si se utiliza en trayectos muy cortos o si hay un consumo residual elevado, esta batería puede agotarse. Cuando eso ocurre, es posible recurrir a un arranque auxiliar con cables, igual que en un coche tradicional, pero con algunas precauciones importantes.

El procedimiento correcto comienza siempre por la identificación de los bornes. En muchos eléctricos, la batería de 12 V no está en el vano motor, sino bajo el capó delantero, en el maletero o incluso bajo los asientos. El fabricante suele indicar donde está colocada. Una vez localizada hay que asegurarse de que ambos vehículos, tanto el que presta ayuda como el que la recibe, estén apagados.

El orden de conexión de los cables es clave para evitar daños y chispas. Primero se conecta el cable rojo (positivo) al borne positivo de la batería descargada. Después, ese mismo cable rojo se conecta al borne positivo de la batería que suministra energía. A continuación, se toma el cable negro (negativo) y se conecta al borne negativo del coche cargado y el último paso es conectar el otro extremo del cable negro al borne negativo de la batería del vehículo receptor.

Una vez conectados los cables, se pone en marcha el vehículo que presta energía y se espera unos minutos. En el caso del coche eléctrico, normalmente basta con intentar encenderlo para que sus sistemas se activen y el convertidor empiece a recargar la batería de 12 V. No es necesario “acelerar”, como en los motores de combustión. Cuando el coche eléctrico ya está operativo, los cables deben retirarse en orden inverso al de la conexión: primero el negro del receptor, luego el negro del donante, después el rojo del donante y, por último, el rojo del coche auxiliado.

En definitiva, aunque los coches eléctricos representen un cambio importante en la forma en la que se entiende la conducción, un aspecto tan sencillo como la batería auxiliar puede dar los mismos problemas que un coche de combustión. Solventarlos es tan sencillo como en estos, si se sabe utilizar correctamente las pinzas.