En un momento donde los vehículos chinos parecen dominar los titulares y las ferias internacionales, una de sus figuras más respetadas ha decidido poner los pies en la tierra. Jack Wei (Wei Jianjun), presidente de Great Wall Motor (GWM), ha aprovechado la reunión anual de su compañía en este febrero de 2026 para enviar un mensaje contundente a sus empleados y al sector en general: existe “una brecha muy grande”, incluso muy profunda, entre los fabricantes chinos y los líderes mundiales establecidos.
Tal y como citan fuentes chinas, Wei insiste en que, a pesar de que la industria china sigue expandiéndose en exportaciones y escala durante 2026, las empresas del país deben ser cautelosas y evitar sobreestimar su propia competitividad. Para el directivo, la veteranía de regiones como Alemania, Japón, Corea del Sur y Estados Unidos sigue otorgándoles una profundidad técnica y una experiencia de fabricación que China aún no ha logrado igualar por completo.

Aprender de los maestros extranjeros
El presidente de GWM no se ha limitado a señalar el problema, sino que ha marcado una hoja de ruta basada en la autocrítica. Ha instado a los fabricantes nacionales a aprender con humildad y de forma práctica de las marcas europeas y americanas. Wei puso como ejemplo de gestión a Toyota, destacando que el fabricante japonés mantiene la confianza de sus usuarios a pesar de las llamadas a revisión recurrentes gracias a una comunicación proactiva y reparaciones claras.
Según el directivo, el camino hacia la excelencia en la fabricación de automóviles es largo. En lugar de centrarse únicamente en el crecimiento rápido, Wei aboga por una evaluación interna constante que permita corregir deficiencias y elevar la calidad del producto final a los estándares de los competidores más experimentados del mercado global.

El peligro de las guerras de precios
Uno de los puntos más críticos del discurso de Wei ha sido el análisis de la agresiva competencia interna en China. El presidente advirtió que las guerras de precios extremas y los recortes profundos, si no están respaldados por operaciones comerciales sostenibles, pueden generar desafíos a largo plazo para la industria. De hecho, llegó a calificar este tipo de competencia desordenada para estimular ventas a corto plazo como una forma de "lento suicidio" corporativo.
Esta dependencia de precios bajos también es una preocupación para Wei en la expansión internacional. Aunque las exportaciones crecen rápido, basar la estrategia principalmente en la competitividad de costes limita el desarrollo de la marca y su rentabilidad en el extranjero, especialmente en mercados como el europeo donde los aranceles reducen los márgenes de beneficio. El propio Gobierno chino está decidido a tomar cartas en el asunto para evitar que la industria se destruya a sí misma.

El futuro de GWM: tecnología y expansión racional
Para este 2026, la visión de Great Wall Motor bajo el mando de Wei es centrarse en la calidad y el desarrollo tecnológico mientras la industria continúa su expansión. El objetivo no es solo ser una empresa china que exporta, sino transformarse en una marca global con una base sólida que pueda competir por prestigio y no solo por precio. La marca ya ha anunciado su vuelta a Europa tras abandonar el continente por las bajas ventas. La intención va más allá de vender; ya están buscando terrenos donde construir una fábrica.
Esta mentalidad de "crisis constante" no es nueva en Wei, quien ha guiado a GWM desde una pequeña fábrica local hasta superar el millón de ventas anuales basándose en la idea de que el éxito pasado puede ser un obstáculo si impide ver las disrupciones futuras. En un 2026 lleno de desafíos geopolíticos y técnicos, el mensaje es claro: solo los fabricantes que sean capaces de autoevaluarse y mejorar con rigor sobrevivirán al cruel proceso competitivo que atraviesa el sector.