En unos días, el director ejecutivo del Grupo Volkswagen, Oliver Blume, abandonará su cargo de CEO de Porsche, puesto que ha ocupado desde el 1 de octubre de 2015. En esta década, Porsche ha cosechado los mejores resultados de su historia, tanto en crecimiento de ventas como en beneficios. Su puesto lo ocupará Michael Leiters, que tendrá la difícil tarea de rescatar a la empresa tras un año muy complicado. Porsche registró pérdidas por valor de 1.000 millones de euros en el tercer trimestre y se espera que los beneficios del año sean prácticamente nulos. Ahora, en una entrevista a un medio alemán, Blume se sincera y habla sobre sus errores y sobre el futuro.
El 2025 está siendo, sin paliativos, un mal año para la marca premium más popular del Grupo Volkswagen. Tras cosechar una larga temporada de éxitos y ventas, los de Stuttgart se han topado con un muro de realidad y difíciles condiciones de mercado. El colapso del mercado chino de lujo y la disminución de la demanda en Estados Unidos debido a los elevados aranceles han reducido las ganancias, ya que estos dos países representan más del 50% de las ventas de la marca, según el director general. Además, también hay que tener en cuenta que el mercado eléctrico no se ha desarrollado como se esperaba. En ese contexto, Blume ha reconocido que “han reestructurado Porsche”.

En china han pasado de 100.000 a 40.000 coches en un año
No es ningún secreto que la compañía volverá a apoyarse en la combustión. El éxito temprano del Taycan animó a Blume y al resto de la junta directiva a apostar por el coche eléctrico. Los datos eran buenos, pero, de repente, el mercado parece haberse detenido. Porsche seguirá desarrollando coches eléctricos, pero también térmicos. El nuevo Cayenne Electric convivirá con el térmico. Al igual que el Porsche Macan y la serie 718. Ambas series desarrollarán versiones térmicas que no estaban inicialmente contempladas. Lo que está claro es que, por el momento, Porsche no puede volverse una marca 100% eléctrica.
“La electromovilidad está funcionando en Porsche. Somos uno de los fabricantes de automóviles tradicionales más fuertes en la transformación”, ha declarado Blume. Sin embargo, el pastel es “demasiado pequeño en general”. "Siempre habrá entusiastas de Porsche que quieran un motor de combustión". Al dejar su puesto en Porsche, Blume se centrará exclusivamente en la dirección del Grupo Volkswagen. Su principal tarea, según ha afirmado, es asumir la responsabilidad de Alemania como centro industrial. "Y eso también significa que estamos destinando enormes sumas a la inversión". Más de 160.000 millones de euros en los próximos cinco años.

Si Porsche tendrá que ampliar sus medidas de reducción de costes el próximo año sigue siendo una incógnita. La empresa está negociando actualmente con el comité de empresa, que teme recortes drásticos de personal, un paquete más amplio y orientado al futuro. Según el director general de Porsche, se espera que las negociaciones continúen durante el nuevo año. "La calidad prima sobre la velocidad. Tendremos que esperar los resultados. Pero es evidente que Porsche debe seguir esforzándose", explicó Blume.